Cómo A$AP Rocky convierte la estética de Tim Burton en un lenguaje urbano, polémico y contemporáneo.
Ha llegado el momento definitivo de eliminar los estigmas del rap y mirar más allá de los clichés: A$AP Rocky no solo regresa con Don’t Be Dumb, sino que despliega un universo complejo de significaciones que desafía toda expectativa en torno a su esperado álbum. La colaboración con Tim Burton, junto con la participación de Winona Ryder y Danny Elfman, eleva su música y lo sitúa en un punto natural de evolución dentro de su carrera. La obra se convierte así en un manifiesto visual y sonoro donde el expresionismo urbano, la fragmentación de la identidad y la vigilancia abstracta convergen en una lógica sorprendentemente orgánica.
La colaboración parece, a primera vista, un choque de mundos: el rapero de Harlem y el director gótico contemporáneo por excelencia. Ahora bien, si ambos trabajan en y con los márgenes culturales de la sociedad… ¿es realmente extraña su colaboración? Una vez superado el shock inicial, entendemos que hay un hilo conductor a lo largo del proyecto: un expresionismo urbano y futurista —como lo comprende Rocky—, donde el caos de la ciudad y la fragmentación del yo funcionan con la misma lógica interna que ha definido ambos universos desde hace décadas.
El origen de lo común
Rocky no ve a Burton solo como un cineasta excéntrico, sino como la encarnación contemporánea del expresionismo alemán: mundos deformados, emociones amplificadas, la ciudad y sus instituciones como proyección de estados mentales. Desde pequeño, esa estética fascinó a Rocky; hoy, con Don’t Be Dumb, la lleva al presente más urbano, construyendo un «expresionismo de gueto», un futurismo que respira el caos, donde los alter egos, los helicópteros y las fuerzas de control urbano funcionan como símbolos de vigilancia, presión y resistencia.
El lenguaje visual de Burton en Don’t Be Dumb
Don’t Be Dumb ha llegado acompañado de imágenes, personajes y episodios que extienden su mundo más allá de la música. La portada, diseñada por Burton, funciona como un cuaderno de bocetos animado. Encarnan fragmentaciones de la identidad: GR1M, MR. MAYERS, RUGAHAND, BABUSHKA BOI, DUMMY y SHIRTHEAD representan diferentes facetas del rapero, reflejando su constante desdoblamiento —el fashion icon, el provocador, el artista introspectivo— y al mismo tiempo dialogan con la sensibilidad burtoniana. Burton no invade ni reinterpreta a Rocky; lo traduce a su idioma visual, amplificando lo que ya estaba presente en el imaginario del rapero.

Esta lógica visual se despliega en los vídeos, comenzando con Whiskey / Black Demarco. La pieza abre con una voz en off que sitúa la noche previa al lanzamiento del álbum, Burton es presentado en un bar como «a man with a sketchbook… not ordinary by far», y se queda dormido mientras sus bocetos corren sueltos por la ciudad. Sus dibujos generan caos: del bar al metro, hasta abarcar toda la ciudad de Nueva York. Cuando despierta y sale del bar, mira un vinilo gigante: primero ve «C.O.R.P.» tachado, símbolo de control y sistema; luego, al quitarse las gafas, donde estaba C.O.R.P. aparece Don’t Be Dumb con la portada que incluye sus dibujos. El gesto visual no es solo estético, sino conceptual: la obra ha nacido de su propia lógica interna.
Leitmotifs visuales
Con los vídeos de Punk Rocky y Helicopter$, el universo del álbum se amplía: la presencia de helicópteros, policías, alter egos y símbolos de autoridad abstracta se repite como un leitmotiv. Cada clip funciona como fragmento de un mismo sistema. Winona Ryder encarna la memoria emocional del mundo burtoniano, evocando esa familiaridad inquietante de sus clásicas protagonistas; Danny Elfman, quien ha acompañado musicalmente las obras de Burton, aporta capas orquestales experimentales que tensan la atmósfera; y Rocky permanece como hilo estable, interpretando a sus múltiples yos en un entorno vigilado y fragmentado. La insistencia de estos elementos refuerza la sensación de mundo cohesionado, la construcción del futurismo de gueto, absurdo y coherente a la vez.
Del legado al riesgo: la mutación sonora de Don’t Be Dumb
Don’t Be Dumb se mueve en un terreno de transición consciente. El álbum parte de códigos reconocibles en la trayectoria de A$AP Rocky —flows precisos, referencias al lujo, la pose icónica—, pero los somete a un proceso de deformación progresiva. A medida que avanza, el disco se desplaza hacia estructuras menos evidentes, beats fragmentados y atmósferas más tensas.
Ese movimiento de lo familiar a lo experimental funciona como traducción sonora del expresionismo urbano que atraviesa el proyecto: la forma se deforma para expresar un estado mental. Aquí, la experimentación no busca ruptura radical, sino fricción: el reconocimiento inicial permite que el extrañamiento posterior sea más efectivo.
Rocky no abandona su identidad, la multiplica. El resultado no es un disco que se aleje de su legado, sino uno que lo empuja hacia un territorio más inestable, más abstracto y, precisamente por ello, más coherente con el mundo que Don’t Be Dumb construye.
El álbum se sostiene sobre una constelación de productores que refuerzan y expanden su universo sonoro. Entre los nombres más relevantes están Pharrell Williams, Metro Boomin, Madlib, The Alchemist y Mike Dean, cada uno con una impronta distintiva que va desde el groove clásico hasta lo experimental y textural, acompañando a Rocky en esa transición desde lo reconocible hacia territorios más audaces.
Ver esta publicación en Instagram
La cristalización de un imaginario compartido
Don’t Be Dumb no es solo el regreso discográfico de A$AP Rocky tras años de silencio, sino la cristalización de una obsesión de infancia: el expresionismo —reinterpretado como un expresionismo urbano, de gueto, futurista— donde la colaboración con Tim Burton resulta, cuanto menos, inevitable. A través de los vídeos, Rocky construye un universo contestatario, vigilado y fragmentado, donde la extrañeza es el lenguaje base.
Burton sigue siendo el maestro del cine gótico contemporáneo, capaz de construir mundos reconocibles y obsesivamente coherentes; Rocky, por su parte, es un referente del rap de Harlem, con influencia global en moda, cultura y sonido urbano. Al unir sus fuerzas, no pierden su identidad ni su autoridad en sus respectivos nichos; al contrario, se amplifican mutuamente. La fusión de ambos universos genera un espacio híbrido donde la extrañeza y la coherencia no compiten, sino que se potencian, haciendo que Don’t Be Dumb sea un proyecto único que dialoga tanto con la audiencia del rap como con los seguidores del imaginario burtoniano.
Ver esta publicación en Instagram
Por La Pluma de LETSGO, Claudia Pérez Carbonell, a 22 de enero de 2026



