7 cosas que puedes estarte perdiendo de Jurassic World: The Experience

Esto es lo que podrías estar dejando pasar en Jurassic World: The Experience.

 

Hay experiencias que se recuerdan por lo que muestran y otras por lo que activan. Jurassic World: The Experience pertenece a la segunda categoría. No porque enseñe dinosaurios a escala real, que también, sino porque durante algo más de una hora te coloca en un estado extraño: alerta, curiosidad, juego y miedo controlado.

¿Qué ocurre si no lo has vivido? Significa no haber estado en un espacio diseñado para activar reacciones físicas, colectivas y emocionales que no se reproducen desde fuera. Mientras avanzamos ya hacia el 1 de febrero (fin de la experiencia en Madrid), estas son algunas de las cosas que podrías estar dejando pasar sin saberlo.

 

 

  1. La sensación de escala real

No es una cuestión de realismo, sino de proporción. Estar frente a criaturas que ocupan más espacio que tú altera la percepción y coloca al cuerpo en un lugar distinto. Antes de pensar «qué impresionante», calculas instintivamente el tamaño, la cercanía, la posible huida. La experiencia trabaja con esa reacción primaria que sobrepasa la observación.

Los animatronics combinan ingeniería, robótica y programación de precisión para generar movimientos naturales que engañan al ojo y al cuerpo.

 

  1. La tensión que se construye antes de que ocurra nada

Una parte importante de la experiencia sucede cuando aparentemente no pasa nada. El sonido, la iluminación y el silencio trabajan para generar expectativa. Si no entras, te pierdes ese tiempo suspendido donde el cuerpo reacciona antes que la cabeza.

Hay momentos en los que no ves nada y, sin embargo, sabes exactamente qué está ocurriendo. El sonido marca tensión, anticipa peligro y construye presencia incluso cuando el espacio parece vacío.

 

 

  1. Un miedo diseñado para disfrutarse

En la experiencia, el miedo no busca el sobresalto fácil. Está medido, estructurado y narrativamente justificado. Desde fuera solo ves el resultado; dentro, entiendes el mecanismo.

 

  1. La posición incómoda entre espectador y participante

No miras desde la distancia, te mueves dentro de este universo. Esa posición intermedia es poco habitual y difícil de explicar, pero es uno de los mayores aciertos del recorrido.

No actúas, no decides la historia, pero tampoco la consumes desde fuera. Estás dentro de un margen muy concreto: el del visitante que puede observar, reaccionar y moverse.

 

 

  1. Tecnología que convierte lo imposible en tangible

Más allá de los animatronics, la experiencia combina proyecciones, sensores, efectos de luz, sonido y mecánica sincronizada. Cada detalle tiene un propósito narrativo. La tecnología funciona en silencio, pero determina cómo el visitante percibe cada escena y reacciona ante cada estímulo.

 

  1. La dimensión colectiva de la experiencia

El recorrido genera reacciones compartidas. Los silencios, risas y miradas entre desconocidos crean complicidad inmediata. La experiencia no es solo individual; está construida para un público que reacciona en conjunto, y esa interacción desaparece una vez fuera del recorrido.

 

 

  1. La sensación de haber estado en otro espacio

Salir del recorrido deja claro que el visitante ha ocupado un lugar distinto, con su propio tiempo y ritmo. Esa percepción física y emocional, consecuencia de la escala, la tensión y la tecnología, no puede replicarse ni recordarse con la misma intensidad después de irse.

No ir a Jurassic World: The Experience no significa perderse un espectáculo, sino una forma concreta de interacción entre cuerpo, espacio, narrativa y tecnología que solo puede vivirse en el recorrido. La experiencia termina el 1 de febrero: una vez cerrada, dejará de estar disponible de manera irreversible.

¿Te lo vas a perder?

 

Por La Pluma de LETSGO, Claudia Pérez Carbonell, a 9 de enero de 2026

 

 

 

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